Archive for ‘NIÑAS & NIÑOS’

7 septiembre, 2014

ACTOS DE PAYASOS – Muro de Espuma

ACTOS DE PAYASOS - Muro de EspumaEs una historia peregrina que nos invita a reír y disfrutar de la inocencia, el perdón, el castigo, la realidad, los derechos humanos, el ridículo y el amor a través del maravilloso mundo del Clown donde el protagonista es….USTED. Porque el payaso es el encargado de hacer en público lo que más nos gusta hacer en privado.
Es una Obra en homenaje a los payasos europeos de la escuela del maestro SlavaPolunin, y los grupos LesFoubrac, Okidok y Licedei.

ESCENARIO: Teatro Colón – Bogotá

FECHA: Domingo 14 de Septiembre de 2.014

HORA: 11 am

ENTRADAS: $4.000

FUENTE: TuBoleta & Teatro Colón
15 marzo, 2011

NIÑOS DEL VALLENATO

Desde los primeros años, se debe fundamentar en los niños y las niñas, los valores por el arte, la cultura y la música. Para la muestra, este video.

15 marzo, 2011

TITERES

El amor de doña Ramona

Por: Grupo Cuarto Creciente
Sábado 26 de marzo/2011, 11:00 am y 3:00 pm
Domingo 27 de marzo, 3:00 pm.

Foto: SRDT de Bogotá

Es un montaje premiado por ATICO (Asociación de Titiriteros de Colombia) con el premio APOYO A LA CREACIÓN 2010.

La historia cuenta todo lo que tiene que pasar Doña Ramona, mujer cabeza de familia con tres hijos, luego que un día, desesperada por las quejas y pedidos de sus hijos, reniega de su condición y manifiesta su deseo de no tener a los niños para tener la posibilidad de hacer cosas para ella. Un duende le concede ese “deseo no querido” y ella se ve obligada, para recuperar a sus pequeños, a ir al mundo del SI-NO en donde tiene que enfrentar pruebas y acertijos. A medida que doña Ramona va resolviendo las pruebas, el mundo se va tornando de color y ella reconoce unos valores. Cuando finalmente recupera a sus hijos, el mundo se llena de color y ella se transforma.

La historia es original de Enrique Mejía Umaña con la participación de Helber Ruiz como titiritero y música original compuesta para la obra por Silvia Castro.

FUENTE: Secretaría de recreación, cultura y Turismo de Bogotá.

15 marzo, 2011

CUENTA CUENTO

Los Duendes y el Zapatero


15 marzo, 2011

DINOSAURIOS EN BOGOTÁ

A los dinosaurios, los gigantes del Jurásico, les ha encantado Bogotá. Por eso, ahora estarán instalados, desde el 12 de marzo, junto al Coliseo El Campín: vea “Era de Dinosaurios” , una deslumbrante exposición donde 37 gigantescos huéspedes exhibirán a los visitantes sus costumbres, movimientos reales y exóticos sonidos. Haga un viaje al pasado y devuélvase 2 millones de años.

Cortesía: El Tiempo.com

Gigantescos reptiles con mirada desafiante, afiladas hileras de colmillos y poderosas garras, se pasearán imponentes, desde el 12 de marzo, junto al Coliseo El Campín de Bogotá. Estos singulares visitantes son los protagonistas de la exposición “Era de Dinosaurios”.

El público que se acerque a estas instalaciones podrá ser testigo en primera fila del clan de 37 especies animatrónicas que reproducen de forma exacta sus sonidos, movimientos y comportamientos que tuvieron hace millones de años cuando dominaron la Tierra. La muestra fue diseñada por los más prestigiosos paleontólogos argentinos y es la única en el mundo avalada por la Universidad Maimónides y el Instituto Félix de Azara, de Argentina, consideradas las dos entidades paleontológicas más importantes de América Latina.

Después de las exitosas exposiciones Da Vinci y Bodies, Coolture Marketing vuelve al país con “Era de Dinosaurios”, cuya atracción es que hace posible a los visitantes hacer un viaje al pasado para conocer el fascinante mundo de los amigos dinosaurios, esos monumentales reptiles que apasionan tanto a chicos como a grandes.

Los enormes prototipos están expuestos en un espacio de más de 1.500 metros cuadrados. Algunos de los ‘invitados’ son el Pteranodón que vuela por encima de los asistentes a una atura cercana a los diez metros, un Brachiosaurio que mide siete metros y que se mueve apresuradamente en busca de su alimento. También hay un volcán que escupe lava y cerca de 200 clases de plantas propias de la prehistoria.

Cortesía: shock.com.co

Entre los científicos encargados de hacer la curaduría y el diseño de la exposición con todo el rigor está Sebastián Apesteguía, reconocido en el mundo por descubrir una curiosa especie bautizada por él mismo como Buitrerraptor.

La muestra está dividida en nueve salas y cada una recreará los períodos en los que vivieron los dinosaurios: Triásico, Jurásico y Cretácico. Y no solo eso: los diferentes climas, temperaturas y fenómenos medioambientales también harán parte de la puesta en escena gracias a una serie de efectos especiales (iluminación, banda sonora y escenografía) diseñados por los expertos. “Es la primera vez que el país cuenta con una exposición de esta envergadura. Es como hacer un viaje de millones de años al pasado y vivir un momento al lado de las primeras criaturas que gobernaron el planeta”, explica Apesteguía.

“Era de Dinosaurios”, durante su estadía en Mundo Aventura, contó con el apoyo de la Alcaldía Mayor de Bogotá para que estudiantes de colegios públicos la visitarán de forma gratuita.

FECHA: Desde el 12 de marzo hasta finales de mayo.

LUGAR: Junto al Coliseo El Campìn.

HORARIO: Martes a Domingo. 10 am a 8 pm.

PRECIO:  $20.000 adultos, $15.000 niños y adulto mayor, Colegios ingreso gratis.

Fuente: Secretaría de cultura, recreación y turismo de Bogotá.

15 marzo, 2011

CONCURSO

Niños a pintar sobre la vida en los bosques

Hasta el 1º de abril se reciben dibujos de niños y niñas entre los 6 y 14 años sobre “La vida en los bosques”.

Organizado por el Programa de las Nacionesa Unidas para el Medio Ambiente, el concurso brinda generosos premios a los ganadores.

Consulte: http://www.bayerandina.com/responsabilidad_social/concursopintuta.htm.

11 marzo, 2011

CUENTO INFANTIL

Chicles eran los de antes

Mi abuela Rita decía que mascar chicles era bueno para los dientes, que ella jamás había tenido caries, que no usaba cepillo ni pasta dentífrica. Recuerdo que compraba sus gomas de mascar en una distribuidora del Mercado Sur y las escondía en su dormitorio, a resguardo de manos traviesas.

Tenía un hábito curioso. Cuando terminaba de almorzar se sentaba en una vieja poltrona de madera y, durante un buen rato, mascaba un chicle doble “Zambomba” que luego guardaba adentro de un pañuelito para volver a usarlo a la noche. De esa manera, un chicle le duraba una semana.

A veces me convidaba uno; otras veces yo los robaba. Así, durante años, me especialicé en inflar globos inmensos que explotaban en mi cara, siendo imposible quitarlos de la nariz sin recurrir al agua caliente.

Debo reconocer que mi abuela era una persona muy buena. Yo era un mocoso insoportable. Sin embargo, ella me colmaba de privilegios: preparaba mi merienda para el colegio, mantenía mi ropa prolijamente planchada y mis zapatos impecables. Pobre, con las tareas escolares nunca pudo ayudarme porque era analfabeta.

Heredé de ella una caja casi completa de chicles dobles “Zambomba”. Heredar, lo que se dice heredar, no es lo más ajustado a la verdad. En realidad yo me sentí su albacea natural y después del entierro, sin que nadie me viera, entré a su dormitorio y me apoderé de los chicles para luego esconderlos en un pasadizo secreto de mi ropero. Eran tantos, y tanto el tiempo que los hice durar, que aún hoy me quedan algunos.

Años después de la muerte de mi abuela, al terminar la escuela secundaria, conocí a Angelina. Una muchacha muy agraciada que logró despertar mis primeras fantasías amorosas.
Ustedes pensarán: ¿Qué tendrá que ver mi abuela Rita, los chicles doble “Zambomba” y aquella muchacha? Ahora paso a contarles:
Vivíamos en un barrio con una plaza hermosa rodeada de canteros, mucha vegetación y banquitos de cemento separados por un laberinto de ligustrines que se prestaba a la privacidad de los enamorados. Una tarde invité a Angelina a tomar un helado con toda intención de intimar y, para mi sorpresa, aceptó rápidamente pero con la condición de que fuésemos acompañados por su hermano, un salvajito insoportable que no nos dejaba ni a sol ni a sombra.

Recuerdo que en un momento Angelina se agachó para recoger una lapicera y al ver que yo miraba las piernas de su hermana, el mocoso comenzó a burlarse de mí diciendo repetidamente:

– Calentón, calentón, sos un gordito calentón… Al cabo de varias semanas, la situación resultó insostenible: cada vez que tomaba la mano de Angelina o estaba a punto de besarla, la cabecita hirsuta de su hermano se interponía entre nosotros y, haciendo sordina con las manos, decía a viva voz: -¡Están de novios! ¡Están de novios!

Una tarde, harto, llegué a plantearle a Angelina que lo nuestro no podía seguir así, que debíamos ir solos al cine o andar en bicicleta por el parque, que su hermano era un incordio, que no lo aguantaba más. Ella me dijo que esa era la única manera de seguir viéndonos, que jamás nos dejarían salir solos antes de cumplir los dieciocho.

De nada valieron mis maniobras extorsivas de compra de helados, algodones de caramelo o vueltas en una calesita ubicada a unos pasos de donde solíamos sentarnos. Digo “solíamos” porque después de aquellos intentos fallidos comencé a pergeñar un plan definitivo para deshacerme del insecto.
Yo había observado que el pequeño Belcebú comía chicles saborizados e intentaba hacer globos sin lograrlo. Comprendí que el problema no era él: los chicles eran de mala calidad y por más que soplaba y soplaba, siempre se reventaban. Fue entonces cuando recordé que aún me quedaban algunos chicles de mi abuela Rita.

Al día siguiente volví a la plaza, al mismo banco, siempre en compañía de Angelina y de su hermano, pero esta vez con cinco chicles dobles en mi bolsillo.
Angelina alcanzó a comentarme que le había ido bien en su examen de matemáticas e inmediatamente se levantó para saludar a unas amigas que se habían reunido en la esquina de la plaza.
Como desde allí no podía verme, aproveché para llevar adelante mi estrategia y, sonriendo falsamente, le dije al enano:
–¿Sabés por qué no te salen los globos?
–A mí qué mierda me importa –contestó.
Sin inmutarme, saqué un chicle doble “Zambomba” del bolsillo y, como lo había hecho durante años, comencé a masticarlo haciendo globos inmensos.
Finalmente logré sorprenderlo, sus ojos se desorbitaban de curiosidad empujados por miles de diablitos interiores.
–Es una vieja técnica que me enseñó una bruja –dije sin darle mayor importancia.
Continué haciendo globos de distintas formas y tamaños mientras el pequeño demonio, gritando, requería caprichosamente:
–¡¿Cómo lo hiciste?! ¡¿Cómo lo hiciste?!
Miré por encima de los canteros con flores: Angelina aún conversaba con sus amigas.
–Lo primero que hay que hacer es tomar mucha gaseosa para que se te hinche bien la panza. Después, masticar un chicle doble “Zambomba”, no uno de esos pedorros que mascás vos. Tenés que ablandarlo bien y ubicar la goma entre los dientes y los labios. Así, respirando por la nariz, empujando con la lengua y soplando por la boca, podés hacer globos inmensos; tan inmensos que hasta podés volar con uno de ellos si seguís soplando y te agarrás fuerte con las manos… En el bolsillo tengo un par de chicles de los buenos. ¿Querés probar?
Desbordado por la curiosidad, asintió pícaramente.
Como un rayo crucé la plaza, entré al maxi–kiosco y pedí una botella de Coca grande. “Al natural”, dije al encargado. Sabía que con esa temperatura, haría mucha más espuma al tomarla. De inmediato volví a la plaza.
El mocoso me esperaba con una sonrisa que jamás olvidaré.
En menos de cinco minutos, Belcebucito se tomó toda la Coca y comenzó a masticar los chicles vorazmente.
–¿Sabés qué? Si querés volar alto, tenés que respirar y soplar, respirar y soplar…
La última vez que lo vi, iba muy contento colgado de un inmenso globo naranja que el viento empujaba hacia la iglesia. Lamentablemente, al rozar el campanario, fue perdiendo altura y cayó abruptamente en el patio de las monjas.

AUTOR: Tomás Juárez Beltrán.

11 marzo, 2011

Cine para el fin de semana. RECOMENDADO

Marte necesita mamás

Saca la basura”, “Cómete el brócoli”… ¿Quién necesita aguantar a una madre? Pero cuando unos marcianos secuestran a su madre, Milo, un niño de nueve años, se da cuenta de cuánto la necesita. Quieren arrebatarle su ‘maternalidad’, es decir su esencia de madre, para dársela a los cachorros de su especie. 

Milo se embarcará en una aventura desenfrenada que le llevará a ser polizón en una nave espacial, a viajar a un complejísimo planeta con múltiples niveles, y a enfrentarse a una nación alienígena. Con la ayuda de un experto en tecnología, un terrícola clandestino y una niña marciana rebelde, Milo podrá recuperar a su madre… y en más de un sentido.

Género: Aventura – Ciencia Ficción – Comedia.

Edad: Todos.

Fuente: Cine Imax
9 marzo, 2011

Cuento Infantil

El Cepillo Parlanchín

Foto Dibujo Web

Juan era un niño muy alegre todo el día estaba jugando y animando a sus compañeros pero todos, todos los días tenia su momento de tristeza. Sus amigos no lo entendían, lavarse los dientes era muy divertido y saludable, pero Juan se ponía muy nervioso cuando tenía que hacerlo. No le gustaba la sensación que provocaba en sus dientes los pelitos del cepillo-como decía Juan-.

Su madre estaba muy preocupada porque no sabia que hacer.
Una tarde la mama de Juan, después de la merienda, le propuso ir al hipermercado a comprar la comida para celebrar la fiesta de bienvenida de un vecino nuevo. Juan aunque estaba jugando en su habitación, acepto acompañar y así poder ayudar a su madre con la compra. Una vez en el hipermercado sacaron la lista de la compra y empezaron por la carnicería, después la frutería, panadería…como había mucho que comprar la mama de Juan le pidió que fuera a coger papel higiénico y la crema que utiliza su hermanita Laura. Juan busco por todos los pasillos del hipermercado lo que su mama le había dicho. Pero cual fue su sorpresa que cuando paso por uno de los pasillos escucho que alguien le llamaba:
-¡Chis, chis!- Juan se giro y busco a a la persona que lo llamaba, pero nada de nada no habia nadie.
– ¡Chis, chis!- Volvió a escuchar.
– Pero, ¿Quién me llama?- Se pregunto Juan.
– ¡ Ehh! ¡Soy yo! ¡Estoy aquí!.
Juan se quedo con la boca abierta! No pude ser!Pero¿me esta hablando un cepillo de dientes?
-¡Hola! ¡Soy yo!
-¡Hola! – contesto Juan tímidamente.
– ¿Cómo te llamas?
– ¿Yo?Ju…Juan- contesto nervioso.
– ¡Hola Juan! Yo me llamo Cepident.
– Pero…?por que me hablas si eres un cepillo de dientes?
– Si, pero soy mágico.
– ¿ Mágico?¿por que?.
– Si me llevas contigo lo descubrirás.

Foto Web

– Pero es que a mi no me gustan mucho los cepillos de dientes, y menos utilizarlos.
– Pero,!que dices!, si somos muy cariñosos y además cuidamos de nuestros amigos los dientes.
– Si…pero me dais miedo.
– ¡Bueno! Si me llevas contigo te demostrare como puedo ayudarte y veras como nos convertimos en grandes amigos.
Juan cogió a Cepident, cuando vio a su madre esta se puso muy contenta al ver que su hijo por fin se decidía a comprarse un cepillo de dientes.
Al llegar a casa lo primero que hizo Juan fue estrenar a su nuevo amigo.
Cepident le dijo que confiera en el y al empezar a cepillarse los dientes comprobó la agradable sensación que su amigo le causaba, Juan empezó a reírse mientras se cepillaba y Cepident seguía y seguía jugueteando con los dientes de su amigo Juan.
Al día siguiente al ir al colegio uno de sus nuevos compañeros le confeso que no le gustaba nada, nada lavarse los dientes y el con una gran sonrisa le pregunto:
– ¿Me acompañas al hipermercado?.

AUTORA: Gloria Martinez Llombart (España).

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